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Besorat Matay - Mateo hebreo de Du Tillet - 3

Autoridad sobre el pecado

9 Y Yah'shúa entró en el barco, y salió de la otra orilla del mar, y llegó a su propia ciudad. 2 Y, miren, le trajeron un hombre afligido de parálisis, tendido sobre una camilla, y cuando Yah'shúa vio la fe de ellos, le dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo mío, que se te perdonan tus pecados.» 3 Y miren, los escribas dijeron entre ellos: «¡Miren, éste es un blasfemo!» 4 Y cuando Yah'shúa percibió sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones? 5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decir: ‘Levántate y anda’? 6 Pues para que sepan que un hijo de hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, –entonces le dijo al paralítico–: ¡Levántate, y toma tu camilla, y camina a tu casa!» 7 Y él se levantó y caminó a su casa. 8 Pero cuando las multitudes vieron esto, temieron y glorificaron a Elohim, quien había dado semejante poder al Hijo del Hombre.

 

Llama a los pecadores

9 Y al partir de allí Yah'shúa, vio a un hombre sentado en la casa de los tributos, cuyo nombre era Matityahu, y le dijo: «¡Sígueme!» 10 Y sucedió que, estando sentados a la mesa en la casa, miren, muchos transgresores y pecadores entraron y comieron con Yah'shúa y sus talmidím. 11 Y los perushim, al verlo, dijeron a sus talmidim: «¿Por qué su maestro come con transgresores y pecadores?» 12 Pero cuando Yah'shúa oyó, respondió diciendo: «No se necesita un médico para sanar a los saludables, sino para sanar a los que están enfermos. 13 Así que vayan ustedes y aprendan lo que está escrito: ‘Yo deseo misericordia, y no sacrificio;’ porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

 

Evidencias de cambio

14 Entonces se le acercaron los talmidim de Yojanán, diciendo: «¿Por qué [nosotros] y los perushim ayunamos a menudo, pero tus talmidim no ayunan?» 15 Y Yah'shúa les dijo: «¿Pueden llorar los hijos del novio, mientras tienen al novio con ellos? Pero vendrán días cuando se les quitará el novio, y entonces ayunarán. 16 Nadie pone un parcho de tela inservible en un manto viejo, porque le quita la consistencia al manto, y la rotura se hace peor que antes. 17 Tampoco echan vino nuevo en odres gastados, porque los odres se rompen, y el vino se derrama; más bien, el vino nuevo lo echan en odres nuevos, y ambos se conservan.»

 

Evidencias de fe

18 Y mientras él les hablaba estas palabras, miren, se acercó cierto gobernante y se postró diciendo: «Maestro, mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.» 19 Y Yah'shúa se levantó y lo siguió con sus talmidím. 20 Y miren, una mujer que tenía flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el tsitsi de su manto; 21 porque ella dijo dentro de sí: «Si solamente toco su vestido, quedaré librada.» 22 Pero Yah'shúa se volvió, y cuando la vio, dijo: «Ten confianza, hija mía, que tu fe te ha librado. Y la mujer quedó librada en la misma hora. 23 Y cuando Yah'shúa entró en la casa del gobernante, y vio a los flautistas y a los lamentadores del pueblo, 24 dijo: «Apártense, porque la muchacha no ha muerto, sino que duerme.» Y lo ridiculizaban. 25 Pero cuando sacaron a la multitud, él entró y la tomó de la mano, y dijo: «Levántate, levántate,» y la muchacha se levantó. 26 Y esta noticia se difundió por toda aquella tierra. 27 Y cuando Yah'shúa pasaba de allí, lo siguieron dos ciegos, clamando y diciendo: «¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de Dawid!» 28 Y cuando él entró en la casa, los ciegos se le acercaron, y Yah'shúa les dijo: «Ustedes creen que yo puedo hacer eso por ustedes?» Y ellos le dijeron: «Sí, en verdad, Maestro.» 29 Entonces les tocó los ojos diciendo: «Conforme a su fe les suceda.» 30 Y los ojos de ellos se abrieron. Y Yah'shúa les encargó estrictamente: «Miren que nadie sepa esto.» 31 Pero ellos, cuando salieron, difundieron la noticia de él por toda aquella tierra. 32 Y mientras ellos salían, miren, le trajeron un hombre mudo, y poseído por un demonio. 33 Pero cuando le expulsó al demonio, él habló, y ya no era mudo. Y las multitudes se maravillaban, diciendo: «¡Nunca se vio algo así en Yisrael!» 34 Pero los perushim decían: «Por el jefe de los demonios echa fuera los demonios.»

 

Yah'shúa y sus enviados

35 Y Yah'shúa recorría todas las ciudades, enseñando en sus sinagogas, y declarando la buena nueva del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia entre el pueblo. 36 Pero cuando vio las multitudes, tuvo compasión de ellas porque estaban cansadas y desamparadas, como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus talmidím: «Hay una cosecha abundante, pero los obreros son pocos; 38 así que ruéguenle al Dueño de la cosecha, que envíe obreros a recoger su cosecha.»

 

 

Los nombres de los Doce

10 Y cuando llamó a sus doce talmidím, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos, y para sanar toda enfermedad y dolencia. 2 Los nombres de los doce emisarios son éstos: El primero Shimón, llamado Kefá, y su hermano Andrés; 3 Felipe y Bar Talmay; Ya'aqóv [Ben] Zavday, y Yojanán su hermano; Tomá y Matityahu, que era un transgresor; y Ya'aqov [Bar] Jalfay, y Taday; 4 Shimón el mercader, y Yehudah de Keriot, quien lo entregó a la muerte.

 

Su misión bosquejada

5 Y Yah'shúa envió a estos doce, y les mandó: «No vayan por el camino de los goyim, ni entren a las ciudades de los shomronitas; 6 sino vayan a las ovejas perdidas de la casa de Yisrael. 7 Vayan y clamen, diciendo: ‘Vuélvanse, vuélvanse, que el reino de los cielos está cerca.’ 8 Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, y echen fuera demonios. De gracia recibieron; den de gracia. 9 «No se provean ni de oro, ni de plata, ni de moneda menor en sus cintos. 10 No lleven bolsa para el camino, ni dos vestidos, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero es digno de su alimento. 11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entren, averigüen quién en ella sea honorable, y quédense allí hasta que salgan. 12 Y cuando entren en una casa, pidan por su shalom, diciendo: "Haya shalom en esta casa". 13 Y si esa casa es honorable, les devolverá el "Shalom" de ustedes. 14 Pero si alguno no los recibe, ni escucha sus palabras, salgan de esa casa o ciudad, y sacudan hasta el polvo de sus pies. 15 En verdad les digo que será más tolerable para la tierra de Sedom y de Amorah en el día del juicio, que para esa ciudad. 16 «Miren, yo los envío como a ovejas en medio de lobos; así que sean astutos como serpientes pero sencillos como palomas. 17 Cuídense de la gente, porque los entregarán a los tribunales y en las sinagogas los azotarán, 18 y los llevarán aun ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio a ellos y a los goyim. 19 Pero cuando los entreguen, no se preocupen de cómo o qué hablarán, porque se les pondrá en la boca en esa hora lo que deben decir. 20 Pues no son ustedes los que hablarán, sino el espíritu de su Padre que hablará en ustedes. 21 «Y el hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre al hijo, y los hijos se levantarán contra sus padres y harán que se les dé muerte. 22 Y todos los aborrecerán por causa de mi nombre, pero el que aguante hasta el fin, éste se salvará. 23 Pero cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. En verdad les digo que de ningún modo acabarán todas las ciudades de Yisrael hasta que venga el Hijo del Hombre. 24 «No hay talmid mayor que su maestro, ni siervo mayor que su amo. 25 Pero le basta al talmid ser como su rabí, y al siervo como su amo. Si al jefe de familia lo llamaron Báal-Zevuv, ¡cuánto más a los hijos de la casa! 26 «Así que, no les teman; porque no hay nada encubierto que no será revelado, ni oculto que no será conocido. 27 Lo que les digo en privado, díganlo en público; y lo que oyen al oído, proclámenlo desde las azoteas. 28 Y no teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar la néfesh; más bien, témanle a aquel que puede destruir tanto la néfesh como el cuerpo en el Gue Hinom. 29 ¿No se venden dos pajaritos por una monedita? Y ni uno de ellos cae a tierra sin el [consentimiento del] Padre de ustedes. 30 Pues hasta los cabellos de las cabezas de ustedes están todos contados. 31 Así que, no teman; porque ustedes valen más que muchos pajaritos. 32 «Por tanto, a todo el que me confiese delante de la gente, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Pero a cualquiera que me niegue delante de la gente, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos. 34 «No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino la espada. 35 Porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra. 36 Y los enemigos de un hombre serán los de su propia casa. 37 «Y el que ame a su padre y a su madre más que a mí no es digno de mí, y el que ame a hijo o a hija más que a mí no es digno de estar conmigo en el reino de los cielos. 38 El que no toma su patíbulo y me sigue, no es digno de mí. 39 El que halle su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi causa la hallará. 40 «El que los recibe a ustedes, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, recibirá recompensa de justo. 42 Y el que le da de beber a uno de estos pequeñitos, aunque sea un solo vaso de agua fría, porque es mi talmid, en verdad les digo que de ningún modo perderá su recompensa.»

 

Yah'shúa y Yojanán

11 Y sucedió que, cuando Yah'shúa acabó de dar instrucciones a sus doce talmidím, se fue de allí a enseñar y a proclamar en las ciudades de ellos. 2 Cuando Yojanán oyó en la fortaleza sobre los hechos del Mesías, envió a dos de sus talmidím a preguntarle: 3 «¿Eres tú aquel que ha de venir, o esperaremos a otro?» 4 Y en respuesta Yah'shúa les dijo: «Vayan y díganle a Yojanán lo que ustedes han oído y han visto: 5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se los hace felices; 6 y feliz el que no se ofende conmigo.» 7 Y después que se fueron, Yah'shúa comenzó a hablar de Yojanán a las multitudes: «¿Qué salieron ustedes a ver en el desierto? ¿Una vara sacudida por el viento? 8 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido de ropa delicada? ¡Miren, los que se visten con ropa delicada están en las casas de los reyes! 9 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Al profeta? ¡Sí, les digo, él fue más que un profeta! 10 Porque él es aquel de quien está escrito: ‘Mira, yo envío mi mensajero y él preparará tu camino delante de mí.’ 11 En verdad les digo que entre los nacidos de mujer no se ha levantado [uno] mayor que Yojanán el inmersor; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. 12 Solamente desde los días de Yojanán el inmersor hasta ahora, el reino de los cielos está reducido, y los fuertes lo saquean. 13 Porque todos los Profetas y la Toráh profetizaron hasta Yojanán. 14 Y si lo quieren recibir, él es Eliyahu que viene. 15 El que tiene oídos para oír, que oiga. 16 «¿Con qué compararé esta generación? Es como los muchachos que se sientan en el mercado, que llaman a sus compañeros y dicen: 17 ‘Les tocamos alegremente, y no bailaron; les tocamos tristemente, y no lamentaron.’ 18 Porque vino Yojanán, que no come ni bebe, y dicen: ‘Está poseído por un demonio.’ 19 Y vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Miren, el hombre comelón y bebedor de vino, y amigo de transgresores y de pecadores.’ Pero la sabiduría se justifica por sus hijos.»

 

Yah'shúa y sus opositores

20 Entonces comenzó a reprender a las ciudades donde se realizaron muchos de sus hechos portentosos, porque no se habían vuelto de sus malas obras: 21 «¡Ay de ti, Korazín! ¡Ay de ti, Bet Tsaidah! Porque si se hubieran realizado en Tsor y en Tsidón los hechos portentosos que se realizaron en ustedes, ya hace tiempo se habrían arrepentido en luto y ceniza. 22 Ciertamente les digo que en el día del juicio será más fácil para Tsor y a Tsidón que para ustedes. 23 «Y tú, Kefar Najum, ¿no te exaltas hasta el cielo? ¡Hasta el Gue Hinóm te hundirán! Porque si en Sedom se hubieran realizado los hechos portentosos que se realizaron en ti, quizás habría permanecido hasta hoy. 24 En verdad, les digo que en el día del juicio será más fácil para la tierra de Sedom, que para ti.»

 

Revelación sobre el Padre y el Hijo

25 En aquel tiempo Yah'shúa respondió y dijo: «Te doy gracias, Padre, Soberano de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los estimados en poco. 26 Sí, Padre, porque así fue tu voluntad delante de ti. 27 «Todo me lo ha dado mi Padre, y nadie conoce a un hijo, sino el padre; nadie conoce al Padre sino un hijo, y aquel a quien un hijo lo quiera revelar. 28 «Vengan a mí, todos los que están agobiados y cargados, y yo los saciaré. 29 Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que manso y humilde de espíritu; y hallarán descanso para sus vidas. 30 Porque mi yugo es suave, y fácil mi carga.»

 

Yah'shúa desafiado

12 En ese tiempo, Yah'shúa pasaba por los sembrados en el Shabát, y sus talmidím tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar granos de las espigas, y a comer. 2 Y al verlo los perushim, le dijeron: «Mira, tus talmidím hacen lo que no es lícito hacer en el Shabát.» 3 Pero él les dijo: «¿No han leído ustedes lo que hizo Dawid cuando tuvo hambre, él y los que estaban con él; 4 cómo entró en la casa de Elohim y comieron los panes de la Presencia, cosa que no les estaba permitido comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los kohaním? 5 ¿Tampoco han leído en la Torah que los kohaním profanan el Shabát en el Templo y quedan sin culpa? 6 Pero les digo que aquí hay uno mayor que el Templo. 7 Pero si hubieran conocido lo que significa ‘Misericordia deseo y no sacrificio,’ no habrían condenado a los que no tienen culpa. 8 Porque el Hijo del Hombre es dueño aun del Shabát.» 9 Y cuando salió de allí, entró en la sinagoga de ellos. 10 Allí había un hombre que tenía la mano seca; y le preguntaron, diciendo: «¿Es lícito en el Shabát sanar al enfermo?» Y todo esto era para poder acusarlo ante el Bet Din. 11 Pero él les dijo: «¿Qué hombre hay entre ustedes que tenga una oveja que haya caído en un pozo en el Shabát, no le echará mano y la sacará? 12 ¿Y no vale más un hombre que una oveja? Por lo tanto, es lícito hacer bien en el Shabát. 13 Entonces le dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió, y le quedó restaurada en salud, como la otra.

 

Concilio de perushim

14 Entonces salieron los perushim, y deliberaron contra él, cómo podían destruirlo. 15 Pero cuando Yah'shúa lo supo, se apartó de allí, y muchos lo siguieron, y a todos los sanó, 16 y les mandó que no lo dieran a conocer, 17 para que se estableciera lo dicho por medio del profeta Yeshayahu, que dijo: 18 Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me deleito; he puesto mi espíritu sobre él, y hará que la rectitud salga a los goyím. 19 No gritará, ni alzará la voz; ni hará oír su voz en la calle. 20 La caña doblada no quebrará, y la mecha que arde débilemente no apagará; él hará que salga la rectitud según la verdad. 21 No fallará ni se desanimará, hasta que haya establecido la rectitud en la tierra; y las islas esperarán su Toráh.

 

 

Acusaciones falsas

22 Entonces le trajeron un poseído por un demonio, ciego y mudo; y lo sanó, de manera que podía hablar y ver. 23 Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: «¿No será éste el Hijo de Dawid?» 24 Pero cuando los perushim lo oyeron, dijeron: «Este no echa fuera los demonios sino por Báal-Zevuv, el príncipe de los demonios.» 25 Y cuando Yah'shúa conoció sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda en desolación, y ninguna ciudad o casa dividida contra sí misma permanecerá. 26 Y si Satán echa fuera a Satán, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, entonces, permanecerá en pie su reino? 27 Y si yo echo fuera los demonios por Báal-Zevuv, ¿por quién los echan fuera los hijos de ustedes? Por tanto, ellos serán sus jueces. 28 Pero como es por el espíritu de Elohim que yo echo fuera los demonios, entonces el reino de Elohim ha llegado a ustedes. 29 Porque, ¿cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, a menos que primero ate al hombre fuerte? Y entonces saqueará su casa. 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama.

 

 

Blasfemia contra el Espíritu

31 «Por esto les digo que todo pecado y blasfemia se le perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el espíritu no se perdonará. 32 Y a cualquiera que diga una palabra contra un hijo del hombre se le perdonará; pero a cualquiera que hable contra el rúaj haQódesh no se le perdonará, ni en este mundo, ni en el mundo venidero. 33 O declaren bueno el árbol y bueno su fruto, o declaren malo el árbol y malo su fruto; porque el árbol se conoce por su fruto. 34 «Generación de víboras, ¿cómo podrán ustedes, siendo malos, hablar cosas buenas? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas, y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas. 36 Y yo les digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.»

 

 

Le piden una señal

38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y de los perushim: «Rabénu, deseamos ver de ti una señal.» 39 Pero él respondió y les dijo: «Una generación malvada y adúltera busca una señal, pero no le se dará ninguna señal, sino la señal del profeta Yonah. 40 Porque como Yonah estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. 41 Los hombres de Nineweh se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán, porque ellos se arrepintieron ante la proclamación de Yonah. Y sucede que uno mayor que Yonah está aquí. 42 La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará, porque ella vino de las partes más lejanas de la tierra para oír la sabiduría de Shelomoh. Y sucede que uno mayor que Shelomoh está aquí. 43 «Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no lo encuentra. 44 Entonces dice: ‘Volveré a mi casa de donde salí,’ y regresa, y la halla desocupada, barrida y adornada. 45 Entonces va y trae otros siete espíritus peores que él, y entran y habitan allí, de modo que el estado final de ese hombre viene a ser peor que el primero. Así también sucederá a esta generación perversa.»

 

Su madre y sus hermanos

46 Y mientras todavía le hablaba a las multitudes, miren, su madre y sus hermanos se presentaron afuera, y procuraban hablar con él. 47 Entonces alguien le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están afuera, y te procuran.» 48 Pero él le respondió al que le decía [esto], y dijo: «¿Cuál es mi madre, y quiénes son mis hermanos?» 49 Entonces extendió su mano hacia sus talmidím y dijo: «¡Estos son mi madre y mis hermanos! 50 Todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

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Enviado por Samuel ben Rúaj el Mié, 10/12/2008 - 2:00pm.



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